Dejando atrás a los dioses (I)
3 En totalEste artículo pertenece a una serie. Haz clic aquí para ver el índice de la misma.
Introducción

No digas que tienes miedo de confiar en tu mente porque sabes tan poco. ¿Estás más seguro abdicando ante los místicos y descartando lo poco que sabes?. Vive y actúa dentro de los límites de tu conocimiento, y continúa expandiéndolo hasta el fin de tus días. Redime tu mente de la casa de empeños de la autoridad. Acepta la verdad de que no eres omnisciente, pero que convertirte en un zombi no te dará omnisciencia —que tu mente es falible, pero abandonarla no te dará infalibilidad— que un error al que hayas llegado tú mismo es más seguro que diez verdades aceptadas por la fe, porque el primero te deja con los medios para corregirlo, pero las segundas destruyen tu capacidad para distinguir la verdad del error.
Ayn Rand1
Con esta entrada doy inicio a una larga serie de textos ensayísticos destinada a explicar, tan bien y tan rigurosamente como me sea posible, el porqué de mi postura religiosa, y cómo todo ello se relaciona con incipientes ideas sobre nosotros y sobre nuestra existencia.
Es un gran reto personal, pues jamás me había propuesto escribir un documento tan largo, que desmenuzara mis pensamientos como lo pretendo hacer aquí.
El espíritu de estos escritos radica en ser un homenaje a la razón, a la lógica y al pensamiento crítico. Un depósito de ideas impopulares, que al ir en contra de muchas creencias, son frecuentemente despreciadas y silenciadas.
Es una declaración de creencias, pero también es una declaración de razones. Es el porqué pienso lo que pienso. Las razones que me hacen concebir al mundo como lo concibo, y las que me hacen no compartir las creencias de muchos otros.
Han sido muchas las causas que desembocan en la creación de la presente serie. Las primeras que llegan a mi memoria son: una incontenible necesidad de expresión y la poca difusión que tienen pensamientos similares a los que se expondrán aquí.
No creo que exista nada fundamentalmente original en lo que diré. Me doy completa libertad a la hora de presentar mis ideas. Si bien intento que mis conclusiones se encuentren expresadas de forma rigurosa, no reparo en hacer propuestas aventuradas o disparatadas, que de alguna forma creo plausibles.
Nada aquí pretende tener un tono arrogante. Simplemente es el vaciado de una necesidad: la de expresión. Todo es mi punto de vista. No pretende hacer prosélitos. No pretende convencer a nadie. Solo obedece a mi pensamiento deseoso de salir.
Javier Garduño C.
1 No se insista en pensar que soy un individualista o capitalista recalcitrante, tan solo por citar a Ayn Rand. Si sus frases son usadas aquí, lo son porque las consideré la mejor expresión del punto que me propuse exponer, aquí y a lo largo de todo este conjunto de documentos. Y así será con cada uno de los autores citados.
Categorías: [Dejando atrás a los dioses] [Ateísmo] :: Enlace permanente
Compartir:
![]()