Sobre la obsesión
6 En totalObsesivo trae a la mente a un individuo que no puede pensar sino en una cosa: el objeto de su obsesión. Por lo menos, es lo que la gran mayoría de nosotros pensaría.
Sin embargo, una personalidad obsesiva no está necesariamente ocupando su mente todo el día en ese, su objeto del deseo. Puede, simplemente, hacer que su visión y manera de experimentar el mundo se vea infectada y distorsionada, convirtiendo al mundo en algo diferente a lo que todos los demás ven y sienten.

¿Alguna vez te has sorprendido a ti mismo obligándote a no pisar las lineas que se encuentran en el piso por donde pasas? ¿Eres de los que siente que un pequeño error, una pequeña imperfección en lo que sea, hecha a perder el resto? ¿Tu trabajo nunca está del todo bien hecho? ¿Usas demasiado tiempo en detalles ínfimos, en los que casi nadie pone atención? ¿Le das un valor fuera de lo normal a la honestidad, y sorprender a una persona diciendo una pequeñísima mentira, mina profundamente tu confianza en ella? ¿Revisas una y otra vez esa carta que tienes que escribir, para asegurarte que está “perfecta”? ¿Realmente te preocupa cumplir las expectativas del entorno y las personas que te rodean?
Aunque estas descripciones le quedan a casi todo el mundo, son características típicas de las personalidades obsesivas. Y ello resulta evidente en la medida en que dichas prácticas y formas de pensar vuelven infeliz a la persona que las padece.
Es fácil de entender: las cosas nunca están lo suficiente bien hechas, se ocupa demasiado tiempo en pensar las posibles consecuencias desagradables asociadas a una decisión que no se ha tomado aún, de forma que nunca se vive el presente ni se disfruta el momento. Las vacaciones, o cualquier otro conjunto de cosas que la persona desee con ahínco, se disfrutan más cuando todavía no han llegado, porque cuando lo hacen, el obsesivo solo está contando y lamentándose por los días que faltan para que se agoten.
Es una adicción a pensar y a la preocupación. No importa que por definición la preocupación sea una actividad estéril. El afán por hacerlo va más allá de lo racional. Es un impulso, una costumbre. Lo que debe ser y lo que está bien hecho, según la mente del obsesivo.
Y yo, me he descubierto obsesivo. Y a la obsesión, la encuentro como la principal causa de mi infelicidad e insatisfacción crónica por la vida. De alguna manera todo está mal, en una forma en que no me es posible decir porque.
Tu, ¿sabes de lo que te estoy hablando?
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